Cambio Climático ¿Y por casa cómo andamos?

Cambio Climático ¿Y por casa cómo andamos?




Por Víctor Fratto, Especialista en Áreas Protegidas, Comunicación Estratégica  y Desarrollo Sustentable, para EL CHUBUT

Al día de la fecha todos hemos escuchado hablar del cambio climático, y afortunadamente cada vez son menos lo que creen que se trata de un mito, o algo cíclico que siempre ocurrió. En todo caso, si bien es cierto que hubo otros cambios climáticos en la historia del planeta, estos se dieron durante períodos de tiempo mucho más largos que en los que se manifiesta hoy y algunos llevaron a la extinción de muchas especies.

Quizás mientras debatíamos sobre si era mito o realidad se perdió mucho tiempo. Pérdida de tiempo que seguramente benefició a grandes intereses económicos en detrimento del único planeta, que al menos hoy, tenemos para vivir. 

En esta nueva etapa de mayor conciencia, aún no estamos actuando como deberíamos para revertir la situación. A nivel gubernamental, los gobiernos de países en vías de desarrollo siempre tienen otras prioridades, y si bien es cierto que la mayoría de estos países no son grandes responsables del cambio climático, sufren las consecuencias del mismo y podrían llevar a cabo acciones para mitigar sus efectos en la región. Es decir, qué podemos hacer para que “a pesar de” podemos vivir un poco mejor.

Subyace en la sociedad la idea de que el gobierno (nacional, provincial, municipal) es el responsable y debe hacer algo para que no suframos las consecuencias de esta situación ambiental que estamos atravesando. Pero más allá de las responsabilidades que le caben a cada administración, los conciudadanos no podemos quedarnos impávidos a la espera que todo se solucione, porque es así como los procesos de remediación se tornan mucho más lentos y la verdad es que no tenemos tiempo para perder. No podemos seguir echando la culpa a los gobiernos si no somos capaces de interiorizarnos de las políticas ambientales que intentan aplicar y mucho menos las acompañamos.

La Patagonia no está exenta de sufrir las consecuencias de este fenómeno ambiental. No solo seguirá aumentando la temperatura, sino que también lo harán las sequías. En cuanto a los mares, estos son grandes esponjas de dióxido de carbono, pero cuando este gas está en exceso, el mar se vuelve más ácido (en el mar el dióxido de carbono se convierte en ácido carbónico) destruyendo no sólo los arrecifes de coral, sino también disminuyendo la capacidad de los moluscos de generar caparazón. 

Ahora bien ¿cuál es nuestro rol como ciudadanos ante este escenario?

Es cierto que desde nuestros hogares no podemos influir directamente sobre la acidez de mar, pero si a un mar ya complicado no dejamos de arrojarle basura, vamos a complicarlo aún más y por ende a las especies que lo habitan.

El mar va perdiendo su capacidad de auto regenerase. Es igual que tratar a una persona con hipotermia colocándole paños fríos, no se va a recuperar. Debemos tomar conciencia que, por una cuestión de fuerza de gravedad y desnivel del suelo, todo lo que arrojamos en la vía pública va a terminar en el mar. Mucho más rápido si descartamos algún residuo en la playa. Es necesario que nos preocupemos, y nos ocupemos, casi hasta la obsesión, por cuidar que nada llegue al mar. Al ver un residuo en la vía pública no podemos relajarnos en que “la municipalidad ya lo va a limpiar”. 

De igual modo ocurre con los ecosistemas terrestres. El campo va perdiendo de a poco su capacidad de recuperarse, y para utilizar el mismo término, a un campo ya complicado, no podemos complicarlo más prendiendo fuego descuidadamente o generando mini basurales periféricos a la ciudad.

El cambio climático ya es parte de nuestras vidas. Probablemente no podamos hacer mucho individualmente para que mejore la situación global, pero sí hay mucho que podemos hacer por mejorar, a pesar de todo, la calidad ambiental del lugar dónde vivimos.

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