Humedales. Qué son y porqué conservarlos.
Humedales. Qué son y porqué conservarlos.
¿Qué es un humedal? ¿Por qué es tan importante conservarlos?
Por Víctor Fratto, Especialista en Áreas
Protegidas, Comunicación Estratégica y
Desarrollo Sustentable
Al escuchar la palabra “humedal” tendemos a pensar en un
sitio húmedo, y es que justamente los humedales son áreas que permanecen en
condiciones de inundación o, por lo menos, con su suelo saturado con agua
durante largos períodos de tiempo. En esta definición se incluyen una amplia diversidad
de ecosistemas, no obstante todos los humedales comparten una propiedad esencial:
el agua juega un rol trascendental en la determinación de su estructura y
funciones ecológicas.
El agua de los humedales puede provenir del mar, de los
ríos, las lluvias o de napas subterráneas. En la caracterización de este tipo
de ambiente, también se tienen en cuenta la presencia de plantas y animales
adaptados a las condiciones de inundación o de alternancia con períodos de
sequía.
El Día Mundial de los Humedales se celebra el 2 de febrero
desde 1997, en conmemoración de la firma del Convenio sobre los Humedales en
Ramsar, Irán, el 2 de febrero de 1971. Este convenio es el primer tratado en el
mundo relativo a la conservación y el uso racional de los humedales. El nombre
del convenio ha llevado a que algunas veces se refiere al mismo como “la Convención Ramsar” y a los lugares
declarados de interés por esta convención “Sitios Ramsar”.
Los humedales son indispensables por los innumerables
beneficios que brindan a la humanidad, desde la provisión de agua dulce, alimentos
y materiales de construcción, y biodiversidad, hasta control de crecidas,
recarga de aguas subterráneas y mitigación del cambio climático.
Lamentablemente, a nivel mundial, la superficie y la calidad de los humedales
siguen disminuyendo. En consecuencia, los servicios que estos ecosistemas
proporcionan a las personas se encuentran en peligro.
Península Valdés.
En la Argentina, se han designado hasta la fecha 23 Sitios
Ramsar, que abarcan una superficie total de 5.687.651 hectáreas. En la
Provincia del Chubut se encuentra el Sitio
Ramsar Humedales de Península Valdés. La designación de este único sitio,
hasta el momento, no significa que no haya más humedales en la provincia, ni
tampoco que los demás no sean de gran importancia, más allá de no contar con la
declaración.
El Sitio Ramsar de la península tiene la particularidad, y
la importancia, de que diferentes especies de aves marinas y de playeras
migratorias, hacen aquí su parada durante los desplazamientos anuales. Algunas
especies como el Playero Rojizo, vuelan
entre 25.000 y 35.000 km, desde la tundra ártica hasta Península Valdés y
Tierra del Fuego, y de poder hacer estas paradas de alimentación depende su
supervivencia. Para ser más claros: si destruyéramos estos humedales, varias
especies podrían extinguirse.
El Sitio Ramsar Humedales de Península Valdés fue declarado
el 7 de julio de 2012. Se divide en dos sub sitios: Golfo San José (playas
Bengoa, Punta Conos, Fracasso, Larralde, Blancas, Iriarte, Isla de los Pájaros
y Riacho San José) y Golfo Nuevo (playa Colombo).
¿Cómo podemos ayudar a protegerlos?
Hay períodos en que son más o menos sensibles al impacto
humano, no obstante, actividades como recorrer las playas con vehículos son
altamente impactante, sobre el lugar y las aves. No todas las aves se alimentan
de lo mismo en las playas de Península Valdés. Según la especie de ave, su
alimento lo puede encontrar a mayor o menor profundidad, siempre hablando en
milímetros. Entonces, este restaurante de para aves se encuentra en una fina capa
de arena próxima a la superficie. Cuando un vehículo se desplaza sobre la playa
destruye este delgado ambiente y dificulta la alimentación de las aves. En
algunos momentos del año también puede haber atropellamiento de nidos y
pichones.
Una actividad que sí se puede hacer es el turismo. A nivel
mundial, se sabe que al menos el 35% de los Sitios Ramsar han informado de que
en ellos ha habido algún nivel de actividad turística, porcentaje que se repite
de forma más o menos homogénea en todas las regiones. Dependiendo de las
características de cada humedal, podrá hacerse avistaje de aves, mamíferos y/o reptiles.
En algunos se puede hasta navegar, como en los Esteros del Iberá (Corrientes),
hacer travesías en bici como en la Laguna de Mar Chiquita (Córdoba) o pescar
como se hace en Delta del Paraná (Entre Ríos y Santa Fe). La realidad es que son
más las actividades que se pueden
realizar en los humedales que las que no.
Los sellos internacionales como los que posee Península
Valdés, Patrimonio Mundial (1999), Sitio
Ramsar (2012) y Reserva de Biosfera (2014), son más que declaraciones. Estos
establecen pautas de manejo, fijan compromisos
y bien aprovechados pueden significar beneficios económicos para la
comunidad, como sucede en varios países.


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